Guillem Clua y Sonia Sebastian

Guillem Clua y Sonia Sebastián: “El humor es un arma muy poderosa que nos ayuda a abrir nuestra mente”

GUILLEM CLUA Y SONIA SEBASTIÁN: “EL HUMOR ES UN ARMA MUY PODEROSA QUE NOS AYUDA A ABRIR NUESTRA MENTE”.

Sonia Sebastián ha dirigido varias series de televisión y estrenó en 2015 su primera película “De chica en chica”. Guillem Clua es dramaturgo y guionista. Su último trabajo ha sido una adaptación de la célebre zarzuela “La revoltosa”. Juntos forman el tándem creador de “Yo también”, el primer capítulo de “Indetectables”.

La homosexualidad siempre está presente en tus textos pero, creo, es la primera vez que escribes una historia sobre mujeres. ¿Ha sido diferente el proceso de creación?

GC: En absoluto. La prioridad en “Yo también” era contar una historia relacionada con la prevención de ITS protagonizada por una mujer lesbiana, pero que a su vez podría haber sido protagonizada por cualquiera de las siglas LGTB. Lógicamente cada orientación sexual tiene sus particularidades y hay que abordar la realidad de sus personajes desde ese punto de vista, como en toda obra de ficción. La historia de Lina y Estefanía no ha sido una excepción, pero no me ha obligado a cambiar el proceso de escritura para contarla. De hecho, la universalidad de su historia es especialmente importante en este episodio de Indetectables, ya que a menudo asumimos que eso de las ETS son cosas de hombres y la gente suele olvidarse de que pueden afectar a todo el mundo sin excepción.

Cuando se escribe un texto con personajes LGTB ¿tienes en mente una audiencia determinada? ¿Existe eso que se llama “público gay”?

GC: Existen espectadores gays, claro, pero no creo que exista un “público gay”. Sí que es cierto que la probabilidad de que una historia LGTB interese a una persona LGTB es mayor, pero no creo que los gustos de una comunidad tan diversa puedan ser reducidos a una simple etiqueta como la de “público gay”. Por tanto, no escribo teniendo en cuenta esa audiencia. En mi obra he abordado a menudo temáticas más propias de personajes LGTB, pero si lo he hecho ha sido precisamente para dirigirme al público en general. Creo que el mainstream está muy necesitado de ese tipo de personajes, a menudo relegados a un papel secundario o recluidos en productos menores para una audiencia marginal. Con esta intención escribí “Smiley”, una comedia romántica entre dos chicos que acabó triunfando en el circuito teatral comercial de Barcelona y Madrid. A pesar de contar una historia gay, los espectadores siempre fueron mayoritariamente heterosexuales.

SS: Lo que me gusta es hacer ficción para todos los públicos pero con personajes LGBT, integrados en la sociedad y con aceptación de ellos mismos ya que creo que no hay bastante ficción con este planteamiento. Si que creo que hay un público gay, un público que quiere verse reflejado en los personajes y en las situaciones que la ficción plantea.

¿Por qué pensaste en Maggie Civantos y María Hervás como protagonistas?

SS: Maggie Civantos es una genial actriz con una gran capacidad para la comedia. Me encanta su espontaneidad y su forma de mimar los personajes. Cuando leí el texto pensé mucho en quien podría hacer esta Lina… sin llevar el personaje al drama ni tampoco a la parodia… Y Maggie me vino a la cabeza. Resulta que Guillem conocía a un amigo común y me puse en contacto con ella. Maggie fue quien me propuso a María Hervás a la que admiro como actriz desde que vi su monólogo “Confesiones a Alá”.

¿Hemos bajado la guardia ante las ITS? 

GC: Sí, rotundamente sí. La percepción del riesgo ante el VIH y todas las demás ETS ha bajado de manera alarmante. Lo veo cada día a mi alrededor, cuando ligo, en Grindr, en fiestas… Y sobre todo en generaciones más jóvenes. Yo ya paso de los 40 y tengo incrustado en la memoria lo que significaba el VIH en mi adolescencia. Es sorprendente comprobar cómo ha cambiado todo. El miedo ha desaparecido, y eso es bueno, gracias a los avances médicos, pero de ahí a perderle el respeto a las ITS hay un trecho.

SS: No creo que se haya bajado, creo que siempre ha sido un tema tabú y que la mayoría de la gente prefiere no pensar en ello. Por eso agradezco mucho proyectos como “Indetectables”, que nos recuerdan y nos hacen conscientes de ello sin tener que ser un “estigma”.

En “Indetectables” hemos hablado mucho de VIH, PrEP, chemsex…. ¿Conocías esos términos?

SS: Para serte sincera no. He aprendido mucho con este proyecto.

GC: Sí, cuando vivía en Barcelona estuve unos años implicado en un programa de control de ITS muy riguroso organizado por la organización BCN Checkpoint, en la que sometían a un grupo voluntarios sexualmente activos a controles médicos semestrales para obtener estadísticas fiables sobre la prevalencia de las ITS. En todo ese tiempo estuve muy en contacto con los asesores de la organización que me tenían muy al corriente de toda la terminología.

Existe un amplio debate sobre los límites del humor, que es precisamente una de la características de “Indetectables”: abordar con humor situaciones que suelen presentarse como dramáticas. ¿Se puede utilizar el humor como herramienta divultagativa? ¿Dónde está el límite? 

GC: El humor es un arma muy poderosa cuando se usa de manera inteligente. Creo que puede ser un vehículo muy eficiente para transmitir una idea. Como decía Mary Poppins, “con un poco de azúcar, la medicina pasará mejor”. Eso es lo que hace el humor. Logra que nos traguemos una verdad incómoda y, lo más importante, no nos damos cuenta de que nos la hemos tragado hasta que nos vemos obligados a pensar en aquello de lo que nos hemos reído. Ahí radica su poder. Y también nuestra responsabilidad como creadores. Como todas las armas, no conviene utilizarla de manera indiscriminada e irresponsable, porque puede hacer daño. No hay que confundir eso con ofender, que es algo que el humor siempre hará por definición. Para mí los únicos límites del humor son los que marcan derechos humanos. Si con tu broma atentas contra ellos, me parece moralmente reprobable. No digo que esas bromas se tengan que prohibir (la libertad de expresión ante todo), pero es muy probable que caigan en el mal gusto y que no hagan ninguna gracia.

SS: Para mi no hay limite con el humor. Creo que el humor nos ayuda a tolerar mucho más ciertas situaciones y comportamientos. A abrir más nuestras mentes.

Guillem Clua y Sonia Sebastian

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