La soledad y el VIH

LA SOLEDAD Y EL VIH

Tras recibir un diagnóstico de VIH la persona afectada se siente bombardeada con un sinfín de preguntas y dudas. Actualmente la parte médica permite llevar un buen control de la enfermedad pero la parte emocional suele quedar desatendida.

La serofobia sigue siendo una losa importante en el día a día. y es que por desconocimiento, las personas tienden a rechazar a alguien con VIH. Por otro lado, estas tienden a aislarse e incluso, a renunciar a todo tipo de relaciones, especialmente las sentimentales.

Tener VIH no implica renunciar a una vida normal

Esta actitud provocada por el miedo a ser rechazado hace que el portador se autoexcluya, prefiriendo muchas veces renunciar a una “vida normal”.

Vivir con VIH, claramente no es una barrera para realizar una vida plena. La única diferencia de una persona seropositivas y de una seronegativa, es su estado serológico. El rechazo es el desconocimiento de esta enfermedad, el miedo creado a través de generaciones, por el cual las personas se ha creado un halo de ocultismo alrededor de ella. La capacidad de acción de la vida diaria es exactamente la misma para ambos estados serológicos. La información es la base del bienestar, si la población conociera el VIH y en que repercute negativamente, sabrían que realmente solo se limita a tomar la medicación y estar médicamente controlado para que el desempeño de la vida diaria sea idéntico al de una persona seronegativa.

Los estudios demuestran que en situación de indetectabilidad el riesgo de transmisión es 0, aún así la gente sigue teniendo miedo, miedo a infectarse, miedo al desconocimiento y sobre todo a encasillar esta infección en el ámbito de Hombres que mantienen relaciones Sexuales con Hombres, también conocidos como HSH.

Nadie es inmune a una nueva infección, no depende de unos genitales, o de con quién te acuestes, por lo que hay que educar a la sociedad, en primer lugar para que las personas no infectadas no sufran ningún estigma social pero sobre todo para prevenir nuevos casos de infecciones.

Nunca podremos evitar que en nuestra vida aparezca alguien que por miedo nos rechace. El miedo no es otra cosa que una emoción irracional provocada por la desinformación, y por lo tanto, se puede combatir.

Lo injusto de todo, es lo desagradable que resulta cualquier rechazo, ya sea por tener el virus, o ser rechazado por la altura, el peso, o por no encajar socialmente.

La autoestima y la confianza  de la persona seropositiva juega un papel decisivo en el desarrollo social de la persona con VIH.

Si necesitas cualquier tipo de asesoramiento en este ámbito, puedes ponerte en contacto con Apoyo Positivo, enviando un correo electrónico a info@apoyopositivo.org o llamando al 91 358 14 44.

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