David Stuart: “El chemsex es una cuestión compleja de salud pública”

DAVID STUART: “EL CHEMSEX ES UNA CUESTIÓN COMPLEJA DE SALUD PÚBLICA”

David Stuart gestiona los servicios de apoyo a usuarios de Chemsex en 56 Dean Street, un centro que se ocupa del uso sexual de drogas por parte de hombres homosexuales. David ha desempañado un papel decisivo para introducir el chemsex en los programas de acción internacionales de salud pública y es consultado por los gobiernos y agencias de salud pública de una multitud de países en Europa, Australia y los EEUU, incluyendo la OMS/UNAIDS.
Además de sus facetas de gestor y facultativo, David es investigador, educador, escritor y conferenciante sobre temas de cultura y bienestar sexuales, uso de drogas y VIH, e interviene en la formulación de políticas relacionadas con estos temas.

Parece que el chemsex se practica cada vez más. ¿Hay un perfil determinado de usuarios?

Mucha gente cuando se imagina al prototipo de consumidor de drogas a menudo piensa en personas “sin techo” ahogadas por sus circunstancias vitales y por la falta de higiene. En cuanto a los hombres homosexuales, el chemsex hace muchas menos distinciones;  la mayoría se inician en esa moda a través de aplicaciones móviles que te permiten abarcar todos los grupos de edad, estado serológico, grupo socioeconómico, etnia y lugar de origen… Lo único que tiende a ser típico es el deseo de mejorar o la propia experiencia sexual o de medicarse para ello.

“El chemsex es un término que han acuñado los gays para describir un fenómeno singular que implica el uso de drogas en las prácticas sexuales”.

Se habla mucho de que el chemsex es un fenómeno que se da en hombres homosexuales. ¿Es realmente así? ¿No hay datos sobre la población heterosexual o de sesiones entre mujeres?

Creo que eso en el fondo depende de cómo definamos el chemsex. Hay mucha gente,aparte de los hombres homosexuales que usa drogas o alcohol en contextos sexuales, y a muchos eso les trae problemas. Las diferentes culturas y grupos de población son vulnerables de maneras distintas ante ciertos riesgos o comportamientos dañinos. El chemsex es un término que han acuñado los gays, que ha sido adoptado por los que se ocupan de la salud de la población homosexual para describir un fenómeno singular que implica el uso de drogas en las prácticas sexuales y que se caracteriza por una sindemia de comportamientos y circunstancias asociadas en exclusiva a la cultura gay. Estas pueden incluir una tendencia a tener un número más elevado de parejas sexuales provenientes de grupos afectados de manera desproporcionada por el VIH y otras ETS (con los estigmas que acarrean); aspectos en torno al sexo que se pueden conectar con la homofobia interiorizada o social, ciertas drogas recreativas particularmente normalizadas que provocan  un efecto de desinhibición sexual muy singular y que están disponibles de una manera abrumadora para los gays a través de las aplicaciones móviles; o también la cultura de las citas rápidas que nació de la revolución de las aplicaciones sexuales para los smartphones hace una década. Todo ello conforma la definición de chemsex comúnmente aceptada a pesar de que es importante permanecer alerta sobre las necesidades y atenciones de cualquier sector social que pueda hacer uso del alcohol o las drogas en contextos sexuales.

David Stuart

David Stuart

¿Existe relación entre el chemsex y la no aceptación de la propia homosexualidad?

Son muchas las razones por las cuales la gente puede practicar el chemsex; estas pueden ser tan variadas y singulares como lo son nuestras huellas dactilares. Es cierto que muchos se sienten incómodos con el sexo gay, incluso los que lo disfrutan con él. La homofobia social nos afecta desde niños en el patio del colegio, en la iglesia, la sinagoga, la mezquita; o incluso en el hogar. La salida del armario de algunas personas resulta a veces una experiencia traumática. Y a menudo ello puede provocar un conflicto con nuestros deseos sexuales, con nuestras fantasías o cosas que vemos en la pornografía gay. Es verdad que las drogas que nos deshiniben pueden llegar a apaciguar esos conflictos por nosotros, a hacer que no nos sintamos incómodos o a quitarnos la vergüenza que de otro modo hubiéramos llevado con nostros a la cama. Es importante mencionar que puede que existan otros motivos por los cuales los gays abrazan el chemsex, como pueden ser la presión del “efecto manada”, el estigma del VIH, la confianza en uno mismo en materia sexual o conflictos de imagen corporal, cuestiones de intimidad o simplemente porque “nos hace sentir bien”.

El uso de drogas recreativas se asocia históricamente con la comunidad LGTB. ¿Podemos hablar de un cambio en el uso de las mismas?

Desde luego; los gais han usado muchísimo las drogas recreativas (diez veces más que los heterosexuales según algunos estudios). En las décadas de 1980 y 1990, y también a principios de la década de 2000, los gais usaban éxtasis, cocaína, MDMA y alcohol en grandes cantidades. Muchos de ellos también usaban esas drogas para facilitar las relaciones sexuales. Durante esos decenios no hemos visto entrar en urgencias a muchos gais debido a los daños causados por esas drogas. No hemos visto un número particularmente alto de gays demandando ayuda o jeringuillas seguras en los servicios de apoyo contra la drogadicción. No hemos visto cifras preocupantes de fallecimientos en saunas debido al uso de esas drogas. Y no hemos visto un incremento notable del VIH o de infecciones transmitidas por vía sexual que se podamos atribuir a esas drogas. Pero al principio de la década de 2000, hemos visto cómo nuevas drogas recreativas tomaban el relevo de aquellas drogas como las más consumidas por los gays. Estas drogas eran el cristal de metanfetamina, la mefedrona y el GHB/GBL, cuyo uso se convirtió en normal prácticamente de un día para otro, convirtiéndose en drogas más fácilmente disponibles y difundidas que sus predecesoras debido a la revolución de las aplicaciones sexuales y la cultura de las citas para sexo rápido de las que vinieron acompañadas. Es así como de repente se empezó a ver que acudían más gais a los servicios de urgencia debido a sobredosis y a procesos psicóticos provocados por las drogas. Hemos visto que accedían más gais a los servicios de ayuda contra la drogadicción, demandaban jeringuillas limpias con las que inyectarse la droga, y hemos sabido de más casos de muertes en saunas relacionadas con el consumo de sustancias. Y también hemos visto cómo aumentaban las infecciones por VIH y los riesgos directamente achacables a aquellas drogas. Por lo tanto, el chemsex es más que un simple cambio en el tipo de drogas que históricamente se han venido consumiendo: de hecho se trata de una sindemia de comportamientos y circunstancias que encarna un espectacular cambio en el modo de buscar sexo y ocio y en cómo lo disfrutamos.   

¿Hasta qué punto es culpable el porno de difundir las sesiones de chemsex como algo morboso y hasta normal? Las productoras que optan por el bareback extremo o incluso el chemsex explícito  están anteponiendo el dinero a los hábitos saludables?

Nos guste o no, el porno forma parte de nuestras vidas y sin duda puede jugar un cierto papel en la comprensión más profunda del sexo y la intimidad así como en darnos a conocer nuevas fantasías y fetiches. En el porno aparecen representadas muchas fantasías peligrosas o arriesgadas dentro del mundo de nuestra imaginación y ello no debería ser ningún problema ni nada por lo cual debamos sentir vergüenza. El problema viene cuando el filtro que nos ayuda a discernir lo que es fantasía de lo que es algo que podamos disfrituar en la vida real se vuelve deja de funcionar. Muchos somos capaces de gozar de fantasías arriesgadas pero representando papeles seguros y  con personas de confianza. Pero, en momentos de salud mental debilitada o baja autoestima, no todos nos preocupamos de nosotros mismos ni de nuestras parejas. Y las drogas liberan una enorme cantidad de dopamina en nuestros cerebros, haciéndonos sentir inmunes a cualquier daño y escorando nuestras fantasías sexuales hacia prácticas más extremas, muchas veces no siendo conscientes de los riesgos. No creo que haya que “echarle la culpa” a la industria del porno por convertir el chemsex en un fetiche o por normalizarlo, pero lo que sí que pienso es que podemos pedirle a la industria del porno que juegue un papel de mayor responsabilidad en lo tocante al bienestar de nuestro colectivo, especialmente desde que el chemsex se convertió en un problema más que difundido.

Sin duda estamos ante una situación que puede traer graves consecuencias tanto para el consumidor de drogas como para el sistema sanitario. ¿Cómo se puede afrontar o prevenir esta situación?

El chemsex se está convirtiendo en una preocupación cada vez mayor para nuestro colectivo y los servicios de salud. Conviene recordar que el chemsex es poco más que una sindemia sanitaria que afecta a un número muy reducido pero especialmente vulnerabale de personas; que solo se complica cuando nos tornamos el blanco de difamaciones chismosas o cuando se crea confusión mediante prejuicios morales o indolentes. Pero es que si dejamos eso último de lado, hay que verlo sólo como un simple problema de salud más. Si actuamos efectiva y objetivamente implementando unos servicios de asistencia adecuados y desarrollando vías de diálogo dentro de nuestro colectivo gay para que comprendan bien los complejos asuntos relacionados con esa práctica, entonces podremos abordar con comodidad el creciente problema del chemsex.

Has dicho que “el chemsex no es un tema de drogas sino sexual”. Sin embargo, la gente que no practica chemsex opina que el sexo es la excusa para drogarse. ¿Hasta qué punto la deshinibición no es una excusa a la hora de practicar sesiones de chemsex?

Todos merecemos sentirnos seguros y desinhibidos cuando tenemos sexo; todos lo hacemos, se trata de un derecho y de una parte importante de cómo funcionamos, de cómo nos comunicamos y nos relacionamos los unos con los otros. Pero algunos no son capaces debido a múltiples razones. Los hay que necesitan ayuda para hacerlo. Es importante que dispongamos de espacios en los que nuestros hermanos gais se sientan como he dicho, que somos amables y generosos entre nosotros, tanto en la cama como en las redes. Es importante que la vulnerabilidad que nos hemos traído a la cama sea vista como algo sexy y no como una limitación o algo antimorboso. Es importante que hagamos frente a esa cruel cultura del rechazo que se ha desarrollado en nuestras aplicaciones de citas. Es importante que nuestros servicios de bienestar dispensen apoyo terapéutico a nuestros hermanos a los que les cuesta soltarse y desinhibirse en la cama. Y hasta que no hayamos hecho todo esto, hasta que no seamos capaces de disfrutar de grandes momentos de sexo íntimo, en confianza y desinhibido, abstengámonos de juzgar a nadie que use drogas para lograr todo eso; eso sí es ser un colectivo gay espléndido y solidario.

Además de ser un servicio de salud sexual especializado y único en Europa, el 56 Dean Street gestiona usuarios de PrEP, ¿Cómo está siendo el proceso de acceso a la pastilla preventiva en UK? ¿Existe una clara demanda?

El Servicio  Nacional de Salud de Inglaterra todavía no dispensa la PrEP gratuitamente. Y ello a pesar de que existe una necesidad de encontrar más maneras de encarar el aumento de las infecciones por VIH que ocurre cada año, y de que de hecho ya hay demanda de la PrEP por parte de nuestro colectivo y de los propios médicos. Mientras que no se resuelvan las cuestiones políticas y los asuntos presupuestarios, 56 Dean Street y otras clínicas de salud sexual de Inglaterra están prestando apoyo a los pacientes para que puedan tener acceso a la PrEP de su bolsillo pero de manera asequible mediante proveedores internacionales. Cuando esos pacientes tienen acceso a la píldora, les ofrecemos cuidados gratuitos; examinamos la calidad del medicamento y damos respaldo conductual y médico todo el tiempo que necesiten.

Siendo 56 Dean Street un sitio puntero en la salud sexual, ¿Crees que grandes capitales, como Madrid, deben apostar y crear espacios similares, como vuestras clínicas, en contacto tan cercano con la comunidad y sus necesidades? ¿Cuáles son las ventajas frente a los modelos convencionales o la inexistencia de recursos de atención a la salud sexual?

Han sido unas décadas difíciles para los gays; hemos soportado una devastadora epidemia de VIH/SIDA, luchado por la igualdad de derechos, batallado contra la homofobia social y la estigmatización; estamos lidiando con las nuevas tecnologías y novísimas drogas de las que solo nos separa un toque en la pantalla del smartphone. Los servicios públicos de salud tienen la responsabilidad de prestar servicios de apoyo a los gais (y a todos en general) que sean culturalmente apropiados, que reflejen las necesidades de las comunidades que sufren de una salud debilitada. Y ello no sólo va más allá de ofrecer sólo servicios médicos de análisis y tratamiento precoz, sino que han de ser verdaderos servicios que presten terapias de conversación apropiadas donde se trate de las causas de las epidemias de enfermedades sexuales y la salud mental de la población de una ciudad. No es solo “una buena acción”; en realidad es algo muy sensato económicamente y en cuanto a salud pública. Estaría muy feliz al ver un centro que preste servicios expertos para gays en Madrid, habida cuenta de los nuevos retos a los que se enfrentan los gays madrileños. Estoy también muy orgulloso de la maravillosa manera de tratar el chemsex y de las iniciativas que he visto que están llevando a cabo mis colegas madrileños como respuesta al chemsex.

“Los servicios públicos de salud tienen la responsabilidad de prestar servicios de apoyo a los gais (y a todos en general) que sean culturalmente apropiados”.

Madrid, siendo la ciudad de España con más infecciones y capital del país, no cuenta con un recurso estructurado como un checkpoint al estilo del BCN Checkpoint. 56 Dean Street forma parte del sistema de salud, a pesar de su estructura e implicación comunitaria, ¿Crees que los modelos de gestión comunitaria de la salud sexual son una alternativa a los problemas que tenemos de gestionar nuestra salud respecto al sexo?¿Cómo es la experiencia de trabajar dentro de la estructura de salud pública junto a la comunidad?

El chemsex es una cuestión compleja de salud pública en la que es necesaria toda una gama de expertos que lo afronten de un modo holístico; es de verdad necesaria la experiencia de profesionales clínicos de la salud sexual y las enfermedades infecciosas, médicamente cualificados, que analicen, traten, prescriban medicamentos para las ETS, que receten la PEP, antirretrovirales y que ofrezcan cuidados a los pacientes con VIH positivo. Se necesitan farmacéuticos y médicos que comprendan las interacciones droga con droga que se producen entre las medicinas para el VIH y las drogas recreativas. Necesitamos que esos profesionales clínicos tengan un buen conocimiento del modo de vida gay de nuestros días y de los desafíos a los que se enfrenta; y necesitamos que se sientan cómodos hablando de sexo gay, del uso de aplicaciones y de drogas recreativas (pues de otro modo los gays podrían estar menos dispuestos a decirles la verdad sobre sus vidas sexuales y sus hábitos). Pero también necesitamos gente competente en la prestación de servicios de ayuda contra la drogadicción, que entiendan los riesgos relacionados con el consumo de drogas, el uso de inyecciones, las adicciones y el proceso de dejar de consumirlas. Adicionalmente es necesaria la ayuda de los servicios de salud de nuestro colectivo gay; gente que entienda que entienda qué significa ser gay, estar cachondo y sólo un sábado por la noche con una aplicación en el teléfono; o que comprenda la cultura de las saunas y las presiones del efecto manada. Necesitamos gais capaces de sentir empatía ante un rechazo en una aplicación de citas, que entienda la homofobia interiorizada o el estigma del VIH tanto en la cama como en la red. 56 Dean Street ha sabido gestionar las cosas para aunar toda esta experiencia en un equipo multidisciplinar, y lo hemos hecho de modo que toda la experiencia se acumule en un solo edificio, compartiendo información, en vez de enviar a nuestros pacientes a diferentes edificios o áreas de prestación de servicios desperdigados por la ciudad. No me cabe duda de que existen trabas a la hora de reunir a todos estos expertos en un único edificio en Madrid, pero me gustaría entusiasmar y motivar a vuestros lectores o activistas para que trabajen para lograr esa meta. Ello empezaría ciertamente como la reacción de la comunidad gay: y es que el chemsex es un asunto que los gais entendemos mejor; y tenemos también una extraordinaria historia de hacer piña todos juntos ante una crisis, de ser unos activistas y un colectivo extraordinarios. Hemos conseguido sobrellevar la epidemia de SIDA como un colectivo orgulloso y unido, aunque un poco lastimado por el camino. De verdad que podemos unirnos para enfrentarnos a los retos del chemsex. Tengo fe en ello.

El trabajo clínico y de cara a la comunidad de David es apreciado y solicitado en todo el mundo y se mostró en el documental “Chemsex” realizado en 2015 por VICE UK.

  • Puedes leer la entrevista original en inglés aquí.

56 Dean Street

Trailer de Chemsex

¿Qué es el chemsex?

Desinhibición sexual y mayor placer

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