Carla Antonelli: “La libertad se escribe con mayúsculas”

CARLA ANTONELLI: “LA LIBERTAD SE ESCRIBE CON MAYÚSCULAS”

Hablar con Carla Antonelli conduce siempre a repensar sobre el camino recorrido en la lucha por las libertades. Decidida y firme en su discurso, la diputada y activista se ha convertido en un icono del movimiento LGTBI. Hablamos con ella sobre los logros conseguidos y las metas que quedan por alcanzar.

Madrid ha cerrado el 2016 con multitud de agresiones lgtbfóbicas. ¿Son producto del aumento de visibilidad?

Sí, indudablemente. Es el precio de la libertad. Al ser más visible eres el centro de la diana y también eres más visible para los descerebrados. Pero es como una trampa mortal a la que no vamos a ceder porque en el fondo lo que se pretende es que volvamos a meternos en el armario, lo que es absurdo.

Tras la aprobación del matrimonio igualitario se han aprobado una serie de leyes a nivel autonómico contra la lgtbofobia con especial atención a la identidad de género. ¿Son efectivas esas leyes?

En algunas medidas sí. Ahora lo que tenemos que conseguir que se cumplan. El matrimonio igualitario era justo y necesario pero era más prioritaria la realidad de las personas transexuales en la documentación porque la discriminación era mucho mayor. En Madrid se ha aprobado la ley integral de transexualidad y se nota en cosas como que ya no existe la obligatoriedad de pasar por la Unidad de Género del Ramón y Cajal y que se puede ser atendida en proximidad sin que la Consejería de Sanidad envíe cartas amenazando a los médicos que estaban atendiendo fuera de la Unidad de Género.

Lo lógico sería una ley nacional y en eso estamos. Las circunstancias políticas son las que son. Si el PP tuviera la mayoría absoluta podríamos olvidarnos de leyes ambiciosas pero estando en minoría estas leyes van a salir adelante en el Congreso quiera o no. Si el Partido Popular decide que esta vez sí se va a comprometer con los derechos y no es un cuento como hasta ahora pues bienvenido sea, pero si no se suma, van a salir igual porque el resto de partidos son mayoría en la Cámara.

“Las unidades de identidad de género necesitaban un lavado y un centrifugado pero al mismo tiempo dando la capacidad y la libertad de la atención en proximidad”.

Algunas voces dentro del colectivo trans pedían la supresión de las Unidades de Identidad de Género…

No todas las voces lo piden. Es entendible que haya una aversión a las unidades de género por como estaban configuradas hasta ahora, como unos centros únicos desde una perspectiva y con unos protocolos intolerables. Lo que tenemos que hacer es que esas unidades se conviertan en centros de estudio, de centros de formación de médicos pero desde los principios que emanan las leyes que se van dictando. Es decir, la despatologización. Esas unidades necesitaban un lavado y un centrifugado pero al mismo tiempo dando la capacidad y la libertad de la atención en proximidad. Ese es el consenso al que llegaron todos los colectivos transexuales de la Comunidad de Madrid.

Dentro del famoso colectivo LGTB, la T siempre ha sido la “gran olvidada”, ¿existe transfobia “dentro del colectivo”?

Evidentemente hay una falta de pedagogía y de sensibilización aunque se va avanzando. Claro que dentro de las siglas hay fobias hacia otras siglas, pero las hay también entre los gays que tienen pluma y los que no. Pero soy una firme convencida de la lucha conjunta, de la lucha colectiva.

Este año se celebra en Madrid el World Pride ¿Crees que la fiesta ha engullido a la parte reivindicativa?

Creo que buena parte de esta idea se debe a una deformación mediática. La percepción del mundo que vivimos es la que nos dan los medios de comunicación y aquí no va a ser menos. Todos los que vamos año tras año al Orgullo sabemos que cerca de la mitad de la manifestación se compone de las demandas políticas, los partidos, los sindicatos… y luego las carrozas.

Y yo tampoco estoy en contra de que la gente se divierta. Vamos a reivindicar y a divertirnos. Si en otras efemérides también hay fiesta aparte de que lo que conmemora ¿por qué aquí no? Es una “manifiesta”. La reivindicación existe, otra cosa es lo que los medios plantean.

Estos días una organización ultracatólica ha anunciado unas jornadas para ayudar a aquellos que “experimentan sentimientos homosexuales no deseados” llegando a anunciarse incluso en periódicos de tirada nacional. ¿Qué medidas se deben tomar en estas situaciones?

Yo creo que es sancionable. Es un gran desatino.

Es habitual encontrar en la prensa noticias que utilizan la transexualidad como “un morbo añadido” o lenguaje no precisamente apropiado. ¿Consideras que se debe a desconocimiento sobre el tema o que la prensa es transfóbica?

Puede ser una conjunción. A veces un desconocimiento y a veces también, una oportunidad de desatar la transfobia. Una transfobia que a veces sólo hay que rascar un poquito para que aflore. Me acuerdo, por ejemplo, del caso de la chica asesinada en Tenerife, a la que trataron como un hombre.

“Los fundamentalistas nunca defenderían a sus hijos LGTBI”

De repente la sociedad parece que ha descubierto que hay menores trans, algo muy atacado por ciertos sectores que hablan de “adoctrinamiento”…

Saben perfectamente que los menores existían, pero les reprimían cortándoles el pelo o incluso se les daba inyecciones de testosterona. Todavía están pensando que “esto se cura”. Ahora han salido padres y madres a defender a sus hijos y esto les ha descolocado a los fundamentalistas. Y los ha descolocado porque ellos nunca defenderían a sus hijos si fueran LGTBI.

Esos sectores hablan de libertad de expresión ¿Dónde ponemos el límite?

Siempre tiene que tener el límite cuando choca con otras libertades. Somos conscientes de que la libertad de expresión no puede hacer apología del terrorismo ni del nazismo, y por lo tanto, tampoco puede hacerlo del odio. Y aquí falta mucha concienciación aunque técnicamente las reformas del código penal ya lo consideran, pero los jueces la entienden como insulto y vejación.

Hay personas trans conocidas que pudiendo aprovechar su fama o influencia no han hecho activismo, ocultando incluso que son trans. ¿Crees que es una postura entendible?

Lo tengo muy claro: las libertades hay que respetarlas. Efectivamente, esas personas pueden hacer mucho bien pero no hay ningún contrato que diga que una persona transexual deba manifestarse públicamente como tal. Afortunadamente algunas personas nos manifestamos porque es necesaria la visibilidad para determinar cuál es nuestra situación y lo que queda por avanzar. Pero la libertad se escribe con mayúsculas.

Carla Antonelli

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